¿Cómo cuidar tu sofá de piel?

Si tienes sillones o sofás de piel, debes aprender a cuidar de ellos. La piel es un material noble y natural que, además de decorar tu casa, resulta de lo más versátil. Se adapta a cualquier estilo y puedes incorporarlo de diferentes formas a tus espacios: butacas, sillas, pufs o cabeceros de cama son opciones interesantes.

La mayor ventaja de un sofá de piel es su fácil limpieza y mantenimiento. Debido a las estupendas propiedades de este tejido, las manchas no penetran de la misma forma que ocurriría con un sofá de tela tradicional.

También es capaz de repeler el polvo, los líquidos y la mayoría de suciedades de una casa. Con un simple trapo humedecido que podemos pasar e vez en cuando, tendremos nuestro queridísimo sofá de piel completamente impecable.

Si quieres que te dure mucho tiempo tendrás que dedicarle un poquito de tu tiempo y atención. No dejes que la suciedad se acumule y elimina el polvo frecuentemente pasando una gamuza seca y limpia. También puedes aspirarlo con cuidado para una limpieza más profunda, insistiendo en las costuras y recovecos.

  • Cada dos semanas limpiaremos bien sofás y sillones de cuero o piel. Es importante no utilizar nada agresivo, que pueda dañarlos o arañalos. Por este motivo nunca frotes el cuero. Pasar un paño humedecido en agua, será suficiente para eliminar la capa de polvo. Esto también puedes hacerlo cada dos días, dependiendo del polvo que entre en tu casa o si tienes mascotas.
  • Además de esto, dos veces al año (cada 6 meses) haremos una limpieza más profunda de la piel o el cuero. Para hacer esto, en el mercado se puede encontrar muchos productos que no son agresivos y van muy bien. Pero un truco es utilizar gel del cuerpo, simplemente con esto haremos una limpieza estupenda.
  • Después de esta operación, hidratamos el sofá. Para hacerlo utiliza crema del cuerpo, una que no sea fuerte. Con esto mimaremos la pieza de cuero, la hidrataremos y no se abrirá con el paso del tiempo. Estos serían los cuidados básicos para que el sofá permanezca como el primer día o mejor todavía.

Por otro lado, tenemos las múltiples manchas, que suelen caer a lo largo del tiempo y con el uso del mueble. Estas manchas las eliminaremos en el acto, a no ser que nos las encontremos secas.

Un consejo: no apliques el producto directamente sobre el cuero, sino sobre el trapo. Es una buena técnica general a la hora de utilizar limpiadores, ya que así resultan menos agresivos para las superficies.

Igualmente te aconsejamos que, si se trata de asientos, evita sentarte en ellos con prendas con cremalleras o remaches que puedan dañarlos, y no utilices objetos punzantes.

Otra precaución que debes tener es no colocar los muebles de cuero junto a fuentes directas de calor como radiadores, ni bajo el conducto del aire acondicionado para que no se resequen demasiado.

Aléjalos de las ventanas si reciben los rayos directos del sol porque podrían decolorarlos.

También te explicamos que, si alguno de tus muebles de piel ha sufrido un desperfecto y tiene algún arañazo superficial, puedes repararlo tú mismo.

Para empezar, limpia la zona para ver con exactitud las dimensiones de la tragedia. Después aplica una pequeña cantidad de crema para calzado del mismo color del cuero, espera hasta que la piel absorba el producto y lustra después con un paño seco.

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