Tienda Online de Vinos en Cuba

Tienda online especializada en la venta de vinos artesanales de la marca 100% cubana AlVinoVino. ¡Ponga a prueba su paladar y deguste de nuestros excelentes vinos!

Tienda online de Vinos

¿Cómo se le llama a la tienda de vinos?

Si eres amante de los vinos y su sabor natural seguramente has escuchado hablar de un lugar privilegiado para esta refrescante bebida: la vinoteca. Con dos acepciones fundamentales en el mundo del licor, esta terminología puede referirse en lo fundamental al lugar donde se vende y expone el vino o simplemente puede referirse a nevera frigorífica que sirve principalmente para conservarlos, generalmente con carácter personal en nuestros hogares.

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En nuestra tienda podrás encontrar una variedad de vinos cien por ciento cubanos de la marca Alvinovino. Te ofrecemos diversos sabores que alegrarán tu paladar y podrás acompañar con diferentes comidas.

¿Cómo se clasifican los vinos?

Seguramente te ha pasado que con todos los tipos de vinos que existen, te encuentras indeciso ante las estanterías de las tiendas o las cartas de vino de los restaurantes. Es por ello que te proponemos conocer los tipos básicos de vino y sus aromas como una buena forma de comenzar a educarte sobre este mundo singular.

Según los especialistas podemos distinguir 5 clasificaciones básicas para categorizar el vino:

General o por su forma de elaboración:

Esta clasificación dividirá entre vinos tranquilos y aquellos que tienen alguna característica especial derivada de su proceso de elaboración. Los vinos tranquilos son aquellos que no sufren una segunda fermentación alcohólica en botella, fermentación biológica, o métodos de elaboración especial. Estos se pueden diferenciar por el color, por su contenido en azúcar, por él concentración de gas carbónico, el tiempo de crianza en barrica o botella, y su método de elaboración.

Por su contenido en azúcar

Según el contenido de azúcar residual del vino (restante de su fermentación) podremos distinguir distintas categorías.

En lo fundamental, y según detalla la literatura especializada existen dos tipos de azúcares en los vinos, que pueden ser Hexosas y Pentosas. ¡No, no te asustes! Sin entrar en una clase de química si podemos decir que las Hexosas son azúcares fermentables y las Pentosas no.

En ese mismo sentido, se entiende como azúcar residual a la cantidad total de sacarosa que queda en el vino que no ha sido fermentada por las levaduras, y parte de ese azúcar no fermentado (las Pentosas), azúcares presentes en el vino en concentraciones cercanas a 1 gramo por litro de concentrado.

Debes conocer además que los vinos por lo general suelen ser secos, es decir, que una vez el producto está listo, suelen tener menos de 4 gramos de azúcar residual. Aunque la mayoría de ellos tienen menos de 2 gramos por litro.

Los vinos tranquilos se rigen por la cantidad de azúcar residual para considerarlos secos o dulces:

  • Seco: menos de 4 g/l
  • Semiseco: de 12 a 18 g/l
  • Semidulce: de 18 a 45 g/l
  • Dulce: más de 45 g/l

Por su color

Otra manera en que podemos clasificar esta refrescante bebida es por su color. Aquí nos encontramos con vinos blancos, rosados y tintos.

El vino blanco es el elaborado en ausencia de cascarillas, solo se fermenta el jugo, normalmente a temperatura controlada. Se puede elaborar con uvas blancas. Son perfectos para acompañar todo tipo de alimentos, o para tomar solo.

La fermentación y maduración del vino tienen lugar en recipientes de acero para aquellos vinos frescos y afrutados, o recipientes de madera para los que son más complejos y destinados a un mayor envejecimiento.

En el caso de los vinos rosados, se fermenta al igual que el blanco solo con el mosto, pero tiene una inmersión inicial de varias horas hasta que alcanza el color que el vinicultor ha decidido.

Debes tener en cuenta además que los vinos rosados absorben muy poco tanino. Por ésta razón los vinos blancos y rosados se toman fríos.

Por su parte, el vino tinto es una bebida alcohólica que nace a partir de la fermentación de uvas tintas. Su color intenso y característico lo dan los hollejos de la materia prima y sus sustancias colorantes.

A los vinos blancos, tintos y rosados se les conoce como vinos de mesa; y tienen un contenido de alcohol entre 8.5% y 14%.

Por su edad o por el tiempo de crianza

Al igual que los humanos, la edad es uno de los principales aspectos a tomar en cuenta a la hora de clasificar el vino. Los vinos jóvenes, por ejemplo, presentan diferencias indudables sobre los vinos de crianza, los que se someten a complejos procesos de fermentación para alcanzar la textura, color y sabor característico.

Vinos jóvenes

Son aquellos que no pasan del periodo de crianza en madera después de la cosecha. De esta manera, son vinos muy definidos que conservan la esencia de la uva de la cual proceden, tal y como sucede con los vinos blancos, tintos y rosados.

Vinos de crianza

A diferencia de los vinos jóvenes, los vinos de crianza sobrepasan el tiempo entre barrica y botella, de manera que el tiempo y tipo de envejecimiento que se aplica, además de la uva de la que proceden, determina la calidad del vino.

Crianza

El envejecimiento del método de crianza es de unos dos años, de los cuales los primeros 6 meses el vino se almacena en barricas de roble. Este tipo de técnica también determina el rojo intenso del vino tinto o la tonalidad casi dorada de los vinos blancos, por ejemplo.

Reserva

Los vinos de reserva son aquellos cuyo envejecimiento mínimo es de 3 años, de los cuales uno se mantiene en barril de roble. De esta manera, este tipo de vinos se distingue principalmente por su aspecto, ya que suelen perder el color característico de un vino joven.

Gran reserva

Los vinos de gran reserva tienen un envejecimiento mínimo de 5 años, de cuales los primeros 2 años se almacenan en barrica de roble, mientras que los últimos 3 años terminan en botella.

Según los especialistas, en este punto, la tonalidad y espesor del vino cambia por completo, notándose claramente en el tono anaranjado de los vinos tintos, o en el dorado oscuro de los vinos blancos.

Por la variedad o variedades de uva de la que se obtiene

A partir de este método distinguiremos si el vino se ha elaborado con una sola variedad de uva o, por el contrario, es una mezcla de varias. En este caso, se definen los monovarietales que son aquellos que sólo se elaboran con una única variedad de uva y los llamados Coupages que se distinguen por la mezcla de dos o más variedades con el objetivo de elaborar vinos singulares con diferentes cualidades.

Clasificación según su estilo

La clasificación anterior es bastante amplia y utilizada. Sin embargo, las últimas tendencias, llevan a clasificar los vinos según su estilo sin entrar en diferenciaciones por método de elaboración u otras características

Vinos espumosos

Los vinos espumosos son aquellos que contienen carbónico (burbujas) de forma natural debido a una segunda fermentación. El Champagne es el más famoso de los vinos espumosos y procede de la región del mismo nombre en Francia. El uso del nombre Champagne o Champaña está regulado y sólo los vinos de ésa región pueden llevar ése nombre. El resto de los productores llaman a éste vino “espumoso”. Existen diferentes tipos y se encuentran desde dulces o semisecos hasta el brut o natural que es totalmente seco.

Blancos ligeros

Los vinos blancos ligeros y secos suelen beberse jóvenes. Son vinos que raramente han pasado por un envejecimiento en barril de roble. Estos vinos pueden disfrutarse solos o con una comida, pero siempre se servirán a una temperatura fría.

Son vinos de eminente acidez, que dejan, así en nariz como en boca, una sensación fresca, afrutada, floral y relativamente ligera, que no liviana. Si atendemos a las recomendaciones clásicas, estos vinos resultan ideales para acompañar el pescado.

Blancos con cuerpo

Presentan un sutil acidez y cierta estructura tánica regalada por la madera. Son Vinos que sorprenden por su volumen en boca y que poseen un potencial de envejecimiento en botella. Vinos que, en general, se distingues de frutas exóticas (mango, piña o papaya) y frutos secos.

Blancos aromáticos

Los vinos blancos aromáticos incluyen todas las bebidas en el que los aromas y sabores son las características dominantes; los aromas de los vinos pueden ser florales, frutas frescas, vegetales, frutos secos, pimienta, especias, o los minerales, ya sea singular o, más comúnmente, en combinación.

Algunos están secos, otros son menos seco, la mayoría tienen una viva acidez, y casi todos los vinos aromáticos van muy bien con la comida. La mayoría de los blancos aromáticos no han pasado por madera de roble en el proceso de elaboración del vino.

Son, la mayoría, aunque no exclusivamente, vinos blancos. Los aromas florales que se encuentran en el vino son parecidos a los pétalos de rosa, azahar, violeta, jazmín y flores blancas.

Rosados

Los vinos rosados son nada más y nada menos que tintos con poca maceración. Los tintos tienen esa tonalidad entre roja y violeta porque se maceran las cascarillas de las uvas tintas, que contienen el colorante, junto con el jugo de las mismas. Ahora bien, si la maceración dura sólo un día, el color del jugo será apenas tenue y el resultado, lógicamente, un vino rosado.

Tintos ligeros

En esta categoría tenemos los vinos tintos con poco peso en boca. Esto significa que su nivel de alcohol y taninos son más bien bajos (13% o menos). Incluso a primera vista, cuando oxigenamos el vino en la copa, podemos disfrutar de su color ligero, casi transparente, pero no por eso menos destellante y atractivo.

Tintos con cuerpo

Los vinos tintos de cuerpo mediano y aromas de frutos se caracterizan por sus notas de frambuesas, grosellas, guindas y frutillas. Son vinos frescos y agradables. Nos permiten realizar maridajes con comida de estilo mediterráneo, pastas, pizzas y picoteos. Su nivel de alcohol está entre 13 y 15%

Vinos especiales: dulces, generosos…

En los vinos dulces el alcohol y el azúcar residual que contienen vienen de la uva, por lo que no se incrementa alcohol vínico y debido a la alta concentración de azúcar, las levaduras mientras realizan la fermentación, mueren intoxicadas por la gran cantidad de alcohol que contiene el vino que producen, dejando una parte del azúcar de la uva sin fermentar.

Entre tanto, los generosos son aquellos donde su grado alcohólico adquirido se consigue con la adicción de alcohol vínico. También llamados vinos fortificados. Se caracterizan por una graduación alcohólica comprendida entre los 15 y los 23º y que se ha obtenido mediante sistemas de crianza peculiares y específicos que le aportan unas características propias. Este proceso se realiza con una cuidadosa selección de uvas.

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